12 de Enero de 2026, 11:25 hs
Lejos de una lógica masiva, el crecimiento de las exportaciones de caballos en pie estuvo impulsado por animales de alto valor agregado, asociados a la excelencia genética, el prestigio deportivo y una larga tradición en la crianza orientada a la reproducción y los deportes ecuestres.
Entre enero y noviembre del año pasado, el país exportó 2905 equinos, un 4% más que en igual período de 2024, según informaron desde la Secretaría de Agricultura.
Ese incremento en volumen vino acompañado por un salto mayor en términos de valor: las ventas externas alcanzaron los US$20,7 millones FOB, con una suba interanual del 9%, según datos oficiales de la Dirección Nacional de Ganadería elaborados en base a estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
Genética, deporte y conocimiento técnico explican el crecimiento
El crecimiento no solo se explicó por una mayor cantidad de animales enviados al exterior, sino también por mejores precios promedio. En varios meses clave —marzo, agosto, septiembre y noviembre— se registraron picos significativos en el valor exportado, asociados a operaciones puntuales de ejemplares con cotizaciones muy elevadas. Se trata de caballos cuya historia deportiva, linaje genético y nivel de entrenamiento los posicionan en segmentos premium del mercado internacional.
Estados Unidos, el Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos concentraron más del 57% del valor total exportado. Estos destinos reflejan con claridad el perfil de la demanda: polo, carreras y equitación son las disciplinas donde los caballos argentinos cuentan con mayor reconocimiento, respaldados por décadas de selección genética, manejo profesional y resultados deportivos de primer nivel.
A lo largo de 2025, Argentina logró llegar a 38 destinos internacionales, un dato que confirma la diversificación de mercados y la consolidación de vínculos comerciales estables. No se trata solo de vender más, sino de sostener una reputación construida en torno a la calidad y la confiabilidad del producto, incluso en contextos globales cambiantes.
Desde el sector destacan que la exportación de equinos en pie no puede analizarse bajo la lógica de un commodity tradicional. Cada operación es única y depende de atributos individuales: genética comprobada, antecedentes en competencia, nivel de doma o entrenamiento y el objetivo productivo del comprador. Esa singularidad explica por qué pocas ventas pueden generar saltos importantes en el valor total exportado.
En ese marco, la industria equina argentina se consolida como un engranaje estratégico dentro del complejo agroindustrial. Combina conocimiento técnico, inversión de largo plazo y una fuerte identidad cultural ligada al campo y al deporte. El desempeño de 2025 no solo reafirma el liderazgo del país en este nicho, sino que también marca un camino donde el valor agregado y la diferenciación siguen siendo las principales fortalezas para competir en el mundo.
TN.com.ar
Foto: SAGyP
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